Leyendo online Fábulas

de Iván Andréyevich Krylov

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El cisne, el bagre y el cangrejo

El gato y el cocinero

Cierto Cocinero, inteligente, dejó sus ollas y se hizo una corrida a la taberna (era de pías costumbres y ese día conmemoraba a un compadre finado), y a cuidar de las lauchas lo que había preparado dejó al Gato.

Pero al volver ¿qué ve? En el suelo restos del pastel; y Vaska el Gato en el rincón, detrás del barrilito del vinagre, ronroneando y gruñendo trajina con el pollo.

“¡Ay, angurriento, ay, malhechor! le reprocha a Vaska el Cocinero, ¿Y no te da vergüenza, aun de estas paredes? (Pero Vaska así y todo se afana con el pollo.) ¡Cómo! Siendo hasta ahora un Gato honrado, te ponían como ejemplo de humildad y mira un poco... ¡ay, qué bochorno!

Qué han de decir ahora los vecinos: “¡Vaska es un taimado! ¡Vaska es un ladrón! Y a Vaska no ya a la cocina, no hay que dejar entrar siquiera al patio, como a un lobo cebado a los corrales: ¡es lo peor, es la peste, la llaga de estos lares!” (Y Vaska escucha, y come.)Tras darle rienda suelta a sus palabras, mi orador no encontraba final a su sermón. ¿Y bien? Mientras cantaba, el Gato Vaska dio cuenta del asado.

Pero yo a algunos cocineros mandaría llevar al paredón por que no gasten labia en vano donde es preciso utilizar la fuerza.
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