Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, más conocida simplemente como La riqueza de las naciones, es una obra de economía escrita por Adam Smith y publicada originalmente en 1776.
Es una de las obras más importantes de Adam Smith y un texto fundacional de la economía política clásica y del liberalismo económico.
En ella, Smith estudia la división del trabajo, la formación de precios y salarios, la acumulación de capital y el papel de la competencia y del Estado en la prosperidad de las naciones.
También analiza la evolución económica de países como los Países Bajos e Inglaterra y examina sistemas de economía política como el mercantilismo y la fisiocracia, frente a los que formula su “sistema de libertad natural”.
13 horas 5 minutos (235717 palabras)
Libre comercio Capitalismo División del trabajo Mercantilismo Economía política
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Añadido a la biblioteca el 18-09-2017
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Este autor escocés nació en Kirkcaldy, perteneciente a las tierras bajas de Escocia en el año 1723. Después de crecer en el seno de una familia...
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Cada individuo está siempre esforzándose para encontrar la inversión más beneficiosa para cualquier capital que tenga […] Al orientar esa actividad de modo que produzca un valor máximo, él busca sólo su propio beneficio, pero en este caso como en otros una mano invisible lo conduce a promover un objetivo que no entraba en su propósitos […] Al perseguir su propio interés frecuentemente fomentará el de la sociedad mucho más eficazmente que si de hecho intentase fomentarlo.
Comprenderemos que sin la ayuda y la cooperación de muchos miles de personas, el individuo más insignificante d un país civilizado no podría disponer de las comodidades que tiene, comodidades que solemos suponer equivocadamente que son fáciles y sencillas de conseguir.”
El precio real de todas las cosas, lo que cada cosa cuesta realmente a la persona que desea adquirirla, es el esfuezo y la fatiga que su adquisición supone.
No es por la benevolencia del carnicero, del cervecero y del panadero que podemos contar con nuestra cena, sino por su propio interés.
No puede haber una sociedad floreciente y feliz cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados.